Una cuenta nueva es un servidor en blanco y una serie de decisiones. Estas seis, en este orden, llevan menos de una hora, y cada una da más trabajo si se deja para cuando el sitio ya esté en marcha.
- Activa la verificación en dos pasos — Antes de que exista nada más que proteger. Cuesta dos minutos y es el ajuste más valioso de la cuenta.
- Apunta el dominio — Servidores de nombres o un registro A. El DNS es el paso más lento, así que empieza por él y déjalo asentarse mientras haces lo demás.
- Crea los buzones — Antes de que el dominio resuelva aquí, para que nada rebote durante el cambio.
- Instala el sitio — Sube los archivos o instala WordPress desde el panel.
- Comprueba el certificado — Se emite solo en cuanto el DNS apunta aquí. Carga el sitio por https y busca el candado.
- Comprueba que existe una copia — No que esté programada: que una se ha ejecutado y se puede restaurar.
Lo que se deja para después y luego se lamenta
- El correo de recuperación. Ponlo en una dirección de OTRO dominio. Si está en este, no podrás recibir el restablecimiento el día que este tenga un problema.
- La versión de PHP. Elegirla ahora es un desplegable; cambiarla con cien complementos instalados es una ronda de pruebas.
- Dónde vive el DNS. En el registrador o en el alojamiento, cualquiera vale, pero saber cuál responde te ahorra una hora el día que algo falla.
No apuntes el dominio aquí hasta que el sitio esté subido, salvo que quieras que los visitantes vean un directorio vacío. Prueba antes con la dirección temporal.
Antes de decirle a nadie que está en marcha
- Cárgalo en un móvil, con datos, no en tu propia wifi.
- Mándate un mensaje desde cada formulario.
- Carga una página que no exista y comprueba que el 404 es el tuyo.
- Comprueba el sitio en http y en https: uno debe redirigir al otro.
Apunta qué configuraste y dónde. Dentro de seis meses la pregunta la haces tú, sobre tu propia cuenta, y el panel no recuerda por qué.
