Una dirección comodín acepta cualquier cosa en tu dominio: sales@, jhgfds@, todo. Se activa para que no se pierda nunca un correo, y produce sin falta dos problemas peores que el que resuelve.

Lo que cuesta

  • Spam sin límite. Los remitentes generan direcciones en dominios conocidos. Con una comodín todas son válidas, así que todo se acepta y se entrega.
  • Las erratas se vuelven invisibles. Un cliente que escribe a sales@ en vez de sale@ no recibe rebote ni respuesta. Sin la comodín se lo habrían dicho al instante.
  • Rebote reflejado. Tu servidor acepta un mensaje para una dirección inexistente, después no puede entregarlo y manda el rebote a un remitente falsificado, con lo que acaba en una lista negra.

Qué hacer en su lugar

Crea las direcciones que de verdad usas como alias hacia un solo buzón. Diez alias no cuestan nada y cada uno es deliberado.

info@     -> info mailbox
sales@    -> info mailbox
support@  -> info mailbox
billing@  -> accounts mailbox
noreply@  -> rejected, deliberately

Rechaza bien las direcciones desconocidas

# postfix - reject at the SMTP conversation, do not accept and bounce later
smtpd_recipient_restrictions =
    reject_unauth_destination,
    reject_unlisted_recipient
Rechazar durante la conversación SMTP es lo correcto. Aceptar y después rebotar es lo que genera rebote reflejado, y esa es la diferencia entre decirle no al remitente y enviarle a un desconocido un mensaje que no pidió.

Si de verdad necesitas una

Una comodín de vida corta tras una migración, para descubrir direcciones que nadie documentó, es razonable. Entrégala en un buzón aparte, léelo dos semanas, crea los alias que encuentres y apágala.

Si ahora está activa, mira el buzón antes de apagarla: te enseñará qué direcciones se usan de verdad, y esa es la lista que hay que crear como alias.